Un ramo bien cuidado puede durar entre siete y diez días. Uno descuidado, tres. La diferencia está en unos minutos de atención al llegar a casa y cada dos días después.
1. Corta los tallos en diagonal
Con tijeras o cuchillo limpio, corta 2 o 3 centímetros en diagonal. El corte inclinado aumenta la superficie que absorbe agua. Hazlo bajo el chorro del agua si puedes, para que no entre aire al tallo.
2. Quita las hojas que quedan bajo el agua
Las hojas sumergidas se pudren y llenan el agua de bacterias. Deja sólo las que quedan por encima del borde del florero.
3. Agua limpia y fresca
Usa agua a temperatura ambiente y cámbiala cada dos días. Si el ramo trae un sobre de alimento floral, úsalo: lleva azúcar para nutrir y un antibacteriano.
4. Lejos del sol y del calor
El sol directo, la estufa, los aparatos electrónicos y las corrientes de aire deshidratan las flores. En verano, en Tijuana, busca el rincón más fresco de la casa.
5. Separa la fruta
La fruta madura —plátano, manzana— suelta etileno, un gas que acelera el envejecimiento de las flores.
6. Retira las flores marchitas
Una flor que se está pasando acelera a las demás. Quítala a tiempo.
7. Cuidados por tipo de flor
- Rosas: si una cabeza se dobla, recorta el tallo y sumérgela en agua tibia una hora.
- Girasoles: beben mucha agua; revisa el nivel a diario.
- Lilys: retira los estambres (el polvo naranja) para que no manchen y la flor dure más.
- Gerberas: usa poca agua, apenas unos centímetros; el tallo se pudre si queda muy sumergido.
- Tulipanes: siguen creciendo en el florero y se curvan hacia la luz; es normal.

¿Y los arreglos en base?
Los arreglos en base de madera o cerámica traen esponja floral. No los saques: sólo agrega agua cada día por un costado hasta que la esponja se vea húmeda.
Arreglos en base, que duran más y no necesitan florero.
Ver arreglos en base


